Entre el taller improvisado y el conservatorio, había un espacio vacío. Ahí nació La Clave.
Detectamos que muchas personas querían aprender música con rigor, pero no tenían dónde. Los talleres rápidos enseñaban canciones de memoria, y el conservatorio quedaba lejos de su realidad.
Por eso creamos una escuela formal, con un plan de estudios por ciclos, profesores formados en conservatorio y las mismas herramientas técnicas y teóricas de las escuelas superiores de música.
Hoy formamos niños, jóvenes y adultos en San Juan de Lurigancho, en un edificio pensado para músicos: aulas equipadas, sala de ensayo, estudio de grabación y nuestra tienda Sonidos la Clave.